LESIONES MUSCULARES ¿CUÁLES SON LAS MÁS COMUNES?

En el primer puesto tenemos las “AGUJETAS” típicas molestias que todos hemos sufrido después de realizar algún deporte, y… ¿Cómo definiríamos las Agujetas?

Se caracterizan por un dolor muscular difuso, suele aparecer entre 24-48 horas después de haber realizado ejercicio intenso/moderado y/o prolongado.

Las agujetas afectan al aparato musculotendinoso. Estas uniones cercanas a las articulaciones están compuestas por musculo y tendones.

Las agujetas son parte de la adaptación de nuestros músculos a la práctica deportiva, bien por hacer ejercicio estando desentrenado o cuando realizamos un ejercicio distinto al habitual. En estos casos nuestra musculatura trabaja de forma distinta a lo habitual y se producen microlesiones en nuestras fibras, lo que hace que se acumulen gran cantidad de metabolitos o desechos, que dan paso a una reacción inflamatoria e irritan las fibras nerviosas produciendo dolor.

Las agujetas tienen un período de duración que va entre los 2 días hasta los 5 días (en algunos casos extremos duran hasta una semana, aunque son casos excepcionales), donde el epicentro del dolor se centra en el segundo día después de la realización del ejercicio que las ha provocado.

Para prevenir su aparición o que el dolor sea menos intenso es importante adaptar el entrenamiento a nuestras capacidades. Sin olvidarnos de:

  • Realizar estiramientos musculares previos: antes de incluso calentar haz unos estiramientos de los músculos que vas a trabajar.
  • Calentamiento: realízalo antes de cualquier ejercicio sea intenso o no para preparar los músculos.
  • Suelta los músculos: mientras realizas la actividad para que aumente la circulación sanguínea.
  • Estiramientos musculares posteriores: con ello harás que tus músculos se recuperen mucho mejor después del ejercicio.
  • Ducha fría: después del entrenamiento es ideal para disminuir la inflamación de la músculatura

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Lo ideal para reducir el dolor de las agujetas es recurrir a terapias físicas como pueden ser masajes, estiramientos o ejercicios específicos, crioterapia, ultrasonidos o electroestimulación, aunque todo depende de la intensidad del dolor de las agujetas y del momento de la terapia.

Además, existen tratamientos farmacológicos de productos sin esteroides y antiinflamatorios que van perfectos para remitir el dolor de las agujetas, por ejemplo, el ibuprofeno, pero por el contrario se han realizado estudios con el ácido acetilsalicílico (aspirina) que no las rebaja, en contra de lo que se cree popularmente.

CALAMBRES

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Los calambres musculares son contracciones o espasmos súbitos, involuntarios en uno o más músculos. Generalmente ocurren después del ejercicio o por la noche y duran desde algunos segundos hasta varios minutos. Es un problema muscular muy común.

Los calambres musculares pueden ser causados por el mal funcionamiento de algunos nervios. Algunas veces, este mal funcionamiento se debe a un problema de salud, tales como una lesión de la médula espinal o a un nervio pinzado en el cuello o la espalda. Otras causas son:

  • Distensiones o exceso de uso de un músculo
  • Deshidratación
  • Falta de minerales en la dieta o desgaste de minerales en el cuerpo
  • Llegada insuficiente de sangre a los músculos

Los calambres pueden ser muy dolorosos. Trataremos de evitar la práctica deportiva para la que no se esté preparado.  El estiramiento o el masaje suave sobre el músculo pueden aliviar el dolor. También es importante mantener una buena nutrición e hidratación y evitar hábitos tóxicos.

CONTRACTURAS

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Las contracturas son lesiones muy comunes, no solo entre los deportistas, sino también entre personas sedentarias, mayores, con estrés o que adopten malas posturas.

La contractura muscular es la contracción continuada e involuntaria de un músculo y sus fibras, que provocan dolor y una alteración de su funcionamiento habitual. Esto impide que la sangre llegue a las células musculares y se acumulen toxinas, lo que hacen que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro, provocando dolor.

Los síntomas más característicos y comunes de las contracturas musculares son el dolor y la limitación de movimientos.

Podemos clasificar las contracturas musculares en dos tipos de contracturas:

  • Por sobreesfuerzo
  • Por defensa

Determinada medicación analgésica puede ayudar a disminuir el dolor, siempre teniendo en cuenta los consejos de tu médico o farmacéutico.

El reposo, que al parecer todo lo cura, no es nada recomendable cuando sufrimos de una contractura muscular. Se debería seguir realizando la actividad cotidiana reduciendo la carga o adaptándola para que sea lo más normal posible ya que la musculatura agradece el movimiento, siempre que tengamos cuidado de no aumentar los síntomas.

Uno de los tratamientos más efectivos es la terapia física o fisioterapia. Recurrir a un profesional puede acelerar la recuperación, además de evitar que acabe activando otras o generando un dolor más amplio y de más difícil resolución, lo cual es una de las formas de evolucionar más frecuentes de la contractura muscular.

Por muy bien que hayamos sido tratados por nuestro fisioterapeuta, es necesario controlar otros factores de activación o perpetuación de la contractura que puedan existir (estrés, factores biomecánicos, etc) y realizar ejercicios en casa para evitar que las contracturas vuelvan a aparecer.

ROTURA DE FIBRAS O DESGARROS MUSCULARES 

Desgarro-muscular

La rotura fibrilar es una lesión frecuente en la práctica deportiva pero también tras un esfuerzo brusco cuando la persona lleva una vida sedentaria. También se la denomina desgarro muscular, ya que consiste en la rotura de más o menos fibras de las que configuran el músculo.

Su gravedad dependerá del músculo afectado, la longitud, el número de fibras que se han roto y si la rotura es total o parcial.

  • Rotura fibrilar parcial: se rompen un cierto número de haces musculares, pero sin afectar todo el espesor del músculo. Es el tipo de rotura más común en porcentaje que supera el 90% de las roturas o desgarros musculares.
  • Rotura total: se produce la lesión del 100% de las fibras, es decir de todo el músculo. Es muy poco frecuente. Lo más importante para constatar esta lesión es un diagnóstico por imagen, viendo el porcentaje de fibras afectadas y así planificar un proceso de rehabilitación.

La rotura fibrilar se suele producir por una elongación excesiva del músculo, por una contracción muy brusca o por un esfuerzo que supera su capacidad.

Este tipo de lesiones pueden ser leves, moderadas o graves, lo que determinará también el tiempo necesario para la recuperación: 8-10 días, 2-3 semanas o más de tres semanas, respectivamente.

El tratamiento de la rotura fibrilar se basa esencialmente en los siguientes aspectos:

  • Reposo
  • Aplicación local de frío
  • Antiinflamatorios no esteroideos
  • Rehabilitación

HEMATOMA O CONTUSIÓN MUSCULAR 

Contusión

Se da cuando el músculo se golpea contra una estructura, ya sea por el choque contra un compañero o contra una superficie. Puede aparecer aplastamiento fibroso o desgarro muscular. Como síntomas, puede aparecer: dolor difuso, equimosis e impotencia funcional.

Como tratamiento, se debe cesar el ejercicio, inmovilizar la lesión, crioterapia, vendajes compresivos y no tratar sobre la zona afectada durante tres días aproximadamente.

Hematoma

Es el derrame sanguíneo en el seno del músculo, debido a un aplastamiento de un vaso por una contusión, ruptura, arrancamiento…Aparece dolor a la presión, aumento de volumen de la zona lesionada, y hematoma pasadas de 24 a 48 horas.

El tratamiento se realizará con reposo, elevación del miembro afectado, vendaje compresivo, drenaje linfático y diferentes técnicas como la masoterapia, electroterapia, tecarterapia…

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Comments
  • Anónimo
    Responder

    Muchas gracias, me resulto muy útil ya que estoy planeando una serie de ejercicios con mancuernas y leer esta publicación me ayudará a prevenir las lesiones. Al saber las causas es fácil evitar las lesiones.

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